La gigantesca explosión levantó enormes llamas y extendía una tóxica humareda por varios sectores aledaños a la capital de la isla caribeña, donde podría causar un gran daño ambiental.
El incontrolable incendio se extendió a uno más de los 14 tanques que ardían en la mañana, y se teme que pudiera alcanzar a otros del total de 40 de la refinería.
El estallido provocó un movimiento telúrico de 2.8 grados en la escala Richter, según la Red Sísmica de Puerto Rico, y desató el pánico en la capital.
Las autoridades indicaron que al momento del suceso había una decena de empleados trabajando en las instalaciones de la refinería, que se ubica en el municipio de Bayamón, contiguo de San Juan. Ninguno de los trabajadores sufrió lesiones.
Los heridos son dos personas de áreas aledañas, uno de ellos una mujer que circulaba en un vehículo.
El estallido también causó destrozos en una zona comercial ubicada a unos tres kilómetros del área y en el Centro Internacional de Comercio, cercano a la zona del siniestro.
Al menos 500 personas residentes en comunidades cercanas fueron evacuadas de sus hogares en prevención de los daños que pueda causar el intenso humo que sigue saliendo del siniestro. También fueron removidos un grupo de reclusos de una prisión cercana por las mismas razones.
Las autoridades estiman que lo que queda de la refinería estará ardiendo unos cinco días hasta que se consuma el combustible.







